Octubre 2019 a Febrero 2020
MARCO La Boca - Museo de Arte Contemporáneo de La Boca
Curaduría Leandro Martínez Depietri
El monumento que corona el edificio del Congreso se muda a La Boca.
La República ahora pende invertida y se convierte en un cuerpo inestable por la fuerza de su
propio peso. Ha perdido los laureles, las riendas, el carro y tres de sus caballos. De la cuádriga,
permanece un solo animal que muta a la figura indomable y fecunda del padrillo. Éste
contempla a la República con una mezcla de terror y placer mientras ella le devuelve una
mirada en éxtasis. Antropomorfizado, yace de patas abiertas en una cama de hierro cuya
cabecera porta el motivo de la reja del Congreso.
Minkiewicz construye una réplica grotesca en arcilla y cera, materiales empleados
respectivamente para el boceto y el molde de la escultura en bronce. De monumento
inalcanzable, el conjunto escultórico se desploma del palacio legislativo como su pedestal.
Junto con el bronce, la República pierde el carácter de ideal y renace metafóricamente como un
modelo para armar tras la pequeña muerte de un orgasmo. Al pervertir los elementos narrativos
del original, Minkiewicz retoma la tradición del grotesco que coloca forma y argumento en
contradicción resquebrajando el ideal clasicista de orden. Si el original del escultor veneciano
Víctor de Pol es una imitación colonizadora, en su ideario grecorromano, la intervención de
Minkiewicz opera críticamente desde su interior como una puesta en abismo. Constituye una
réplica profanada de una réplica de estilo que es, a su vez, la manifestación estética de una
réplica política: el proyecto europeizante de nación que instalan las élites americanas en el S.
XIX.
La proyección de una fantasía erótica corrompe la alegoría triunfal y contrasta a la
figura simbólica con la actualidad de un mundo neoliberal cuyas democracias ensanchan la
brecha entre ricos y pobres. Pone en crisis a la normatividad puritana y burguesa de la escritura
patriarcal en un cuerpo femenino que se pretende puro y de la participación política como
espacio meramente intelectual. Recuperando la potencia emancipatoria del deseo, Minkiewicz
monumentaliza la contracara de la vida pública en el ágora y el senado: las bacanales griegas y
las orgías romanas. Así, Rep(úb)lica se transforma en un paramonumento contestatario que
yuxtapone la acción de replicar como argumentar en contra y de la réplica escultórica como una
reescritura desde el cuerpo. Contra los monstruos que engendra el sueño de la razón, irrumpe
con fuerza transformadora la rebelión de la carne.
Leandro Martínez Depietri